http://www.envellimentsaludable.com/portfolio/aspectes-de-la-salut-bucal-en-la-gent-gran/?lang=es -INTROCUCCION
http://www.facmed.unam.mx/deptos/salud/censenanza/spivsa/antol%202%20anciano/odonto.pdf
PARRAFO TRATAMIENTOS ODONTOLOGICOS
http://es.deltadentalins.com/oral_health/toc-dental.html - DISTINTOS TRATAMIENTOS
Prótesis dentales en el anciano
La característica más común del anciano es la pérdida gradual de todos sus dientes. Esto conlleva cambios en el tono muscular, descenso de la mandíbula, alteración de las relaciones verticales de la cara, crecimiento lingual, así como problemas de aislamiento social, alteración de la masticación, etc.
Todos ellos se agravan a medida que pasa el tiempo sin realizarse su restauración causando la inadecuada retención de la prótesis.
Pero no todo diente perdido debe ser reemplazado obligatoriamente: se debe colocar una prótesis dental atendiendo a satisfacer las necesidades funcionales como la masticación y el habla, las estéticas o sociales, y para dar confort y calidad de vida al anciano.
Por otra parte, el uso de prótesis dentales trae consigo otros problemas como el cuidado y conservación de los dientes remanentes de la propia prótesis y su ajuste periódico
Por tanto, las prótesis dentales solo deben considerarse el último tratamiento, intentando conservar los dientes naturales, sobre todo los mandibulares. Incluso en algunos casos es aconsejable conservar las raíces de los dientes, convenientemente preparadas, y colocar una sobredentadura.
Cuando esté indicada una dentadura parcial fija, debe siempre elegirse como 1ª alternativa, pero si el anciano no es capaz de realizar una correcta higiene, entonces conviene una prótesis parcial removible.
Recomendaciones para el cuidado y mantenimiento de las prótesis dentales
Las prótesis dentales deben limpiarse diariamente con un cepillo especial para prótesis, o un cepillo pequeño y suave para la higiene de las uñas, y con jabón sin perfumes. Posteriormente, tras enjuagarla, se debe introducir toda la noche en una solución limpiadora.
Si la prótesis es de resina, se utiliza una solución de hipoclorito sódico al 1 o 2 % (lejía diluida), se puede añadir un agente descalcificante de lavadoras (1 cucharada sopera por litro de agua) para que se disuelvan los depósitos ya calcificados.
Al día siguiente hay que volver a cepillar la prótesis y enjuagarla bien antes de ponérsela en la boca con agua fría.
En el mercado, no obstante existen multitud de preparados desinfectantes de prótesis atendiendo al tipo de la misma.
Es recomendable que mientras se lave la prótesis, se llene el lavabo con un poco de agua, para que en caso de caída de la prótesis, ésta no se golpee ni rompa.
Las personas que conservan dientes naturales deben limpiarlos sin la prótesis en la boca. No se debe olvidar limpiar la mucosa sobre la que asienta la prótesis, con un cepillo de cabeza pequeña y cerdas suaves para estimular la circulación.
Es fundamental que todas las prótesis sean retiradas de la cavidad bucal durante la noche.
El uso de fijadores para aumentar la retención de las prótesis es causa de una mayor resorción ósea, dañando a la mucosa oral y dificultando la higiene, por lo que no son recomendables.
Se pueden usar barnices de alta concentración de Clorhexidina para erradicar la placa bacteriana sobre la prótesis. El cepillado de la prótesis debe hacerse después de cada comida con un cepillo suave, jabón y agua fría, y se debe hacer una inmersión de 10-15 minutos en una solución antiséptica después de comer.
En los ancianos con prótesis parciales es recomendable una revisión y limpieza de la boca por el odontólogo cada 6 meses, mientras que con prótesis totales deben ser revisadas anualmente para asegurar un correcto ajuste y revisar los tejidos blandos. Las prótesis completas deberían reemplazarse al cabo de 36-60 meses de su colocación.
En los ancianos muy ancianos, o en los dependientes, deberá ser su cuidador o familiar quien ayude o realice estas tareas, para lo cual deberían ser entrenados por personal especializado.
No olvidemos que también es importante una correcta higiene buco-dental en ancianos con situaciones especiales (como pacientes terminales, sujetos portadores de sondas nasogástricas o pacientes dependientes con enfermedad de Alzheimer avanzada), para darles confort y calidad de vida.
Patologías de la mucosa oral en el anciano
El envejecimiento supone un aumento del riesgo de la presencia de alteraciones y patología de las mucosas de la boca. La mucosa bucal se vuelve más fina, lisa y seca con la edad, con un aspecto satinado y con pérdida de su elasticidad. Pero no olvidemos que sobre todo es el efecto sumativo de distintos factores externos sobre la mucosa, el causante de su patología.
Ejemplos de estos factores externos son el estado médico general, el número y tipo de fármacos, las deficiencias vitamínicas como A y B, las dosis acumulativas de alcohol y sobre todo de tabaco, los microtraumatismos continuados, el efecto de la radiación ultravioleta, la mala higiene oral y las prótesis y sus diferentes hábitos de uso.
La presencia de prótesis dental (mayor cuantas más prótesis existan en la boca, más antiguas y sobre todo las defectuosas), es el mayor factor de riesgo para la presentación de problemas mucosos y éste es un riesgo prevenible.
La probabilidad de presentación se puede multiplicar entre 5 y 8 veces entre los que no usan dentaduras o éstas están en buen estado con respecto a los que portan prótesis defectuosas, por ello se recomienda, el control y ajuste anual, así como la retirada nocturna de las prótesis, siendo este último uno de los elementos clave para la disminución de las lesiones mucosas, sobre todo Estomatitis y Candidiasis.
La frecuencia de alteraciones mucosas orales en ancianos es del 40 % aproximadamente. La mayoría son eritematosas, siendo menos frecuentes las blanquecinas y mucho menos las pigmentadas.
La localización más frecuente suele ser el paladar, seguido de los labios.
La mayoría de las lesiones bucales, relacionadas o no con prótesis dentales, son indoloras o poco dolorosas. Además, por el cambio del umbral doloroso del anciano, el uso de numerosos fármacos y la asunción de que cierto grado de dolor es normal, acuden tarde al odontólogo o al geriatra.
Existe una gran heterogeneidad de lesiones de la mucosa bucal, por lo que existen muchas clasificaciones generales y específicas de las mismas.
Algunas lesiones bucales hacernos sospechar una causa neoplásica, por lo que en algunos casos deben acudir al dentista o al geriatra para descartar una neoplasia mediante biopsia, e instaurar el tratamiento lo más rápidamente posible y así mejorar la supervivencia. Deben acudir inmediatamente a su médico o dentista en caso de lesiones que no curen en 10 días una vez suprimida la causa que la provoca, presencia de tumefacciones o protuberancias en la boca, placas blancas escamosas, molestias faringeas que no ceden, dolor o adormecimiento perstistente y hemorragia constante.
Por tanto no deben dejar de acudir a su dentista o geriatra para revisar anualmente los tejidos bucales y las piezas dentarias o prótesis para poder tomar las medidas preventivas adecuadas para mejorar el estado de su salud bucodental.La característica más común del anciano es la pérdida gradual de todos sus dientes. Esto conlleva cambios en el tono muscular, descenso de la mandíbula, alteración de las relaciones verticales de la cara, crecimiento lingual, así como problemas de aislamiento social, alteración de la masticación, etc.
Todos ellos se agravan a medida que pasa el tiempo sin realizarse su restauración causando la inadecuada retención de la prótesis.
Pero no todo diente perdido debe ser reemplazado obligatoriamente: se debe colocar una prótesis dental atendiendo a satisfacer las necesidades funcionales como la masticación y el habla, las estéticas o sociales, y para dar confort y calidad de vida al anciano.
Por otra parte, el uso de prótesis dentales trae consigo otros problemas como el cuidado y conservación de los dientes remanentes de la propia prótesis y su ajuste periódico
Por tanto, las prótesis dentales solo deben considerarse el último tratamiento, intentando conservar los dientes naturales, sobre todo los mandibulares. Incluso en algunos casos es aconsejable conservar las raíces de los dientes, convenientemente preparadas, y colocar una sobredentadura.
Cuando esté indicada una dentadura parcial fija, debe siempre elegirse como 1ª alternativa, pero si el anciano no es capaz de realizar una correcta higiene, entonces conviene una prótesis parcial removible.
Recomendaciones para el cuidado y mantenimiento de las prótesis dentales
Las prótesis dentales deben limpiarse diariamente con un cepillo especial para prótesis, o un cepillo pequeño y suave para la higiene de las uñas, y con jabón sin perfumes. Posteriormente, tras enjuagarla, se debe introducir toda la noche en una solución limpiadora.
Si la prótesis es de resina, se utiliza una solución de hipoclorito sódico al 1 o 2 % (lejía diluida), se puede añadir un agente descalcificante de lavadoras (1 cucharada sopera por litro de agua) para que se disuelvan los depósitos ya calcificados.
Al día siguiente hay que volver a cepillar la prótesis y enjuagarla bien antes de ponérsela en la boca con agua fría.
En el mercado, no obstante existen multitud de preparados desinfectantes de prótesis atendiendo al tipo de la misma.
Es recomendable que mientras se lave la prótesis, se llene el lavabo con un poco de agua, para que en caso de caída de la prótesis, ésta no se golpee ni rompa.
Las personas que conservan dientes naturales deben limpiarlos sin la prótesis en la boca. No se debe olvidar limpiar la mucosa sobre la que asienta la prótesis, con un cepillo de cabeza pequeña y cerdas suaves para estimular la circulación.
Es fundamental que todas las prótesis sean retiradas de la cavidad bucal durante la noche.
El uso de fijadores para aumentar la retención de las prótesis es causa de una mayor resorción ósea, dañando a la mucosa oral y dificultando la higiene, por lo que no son recomendables.
Se pueden usar barnices de alta concentración de Clorhexidina para erradicar la placa bacteriana sobre la prótesis. El cepillado de la prótesis debe hacerse después de cada comida con un cepillo suave, jabón y agua fría, y se debe hacer una inmersión de 10-15 minutos en una solución antiséptica después de comer.
En los ancianos con prótesis parciales es recomendable una revisión y limpieza de la boca por el odontólogo cada 6 meses, mientras que con prótesis totales deben ser revisadas anualmente para asegurar un correcto ajuste y revisar los tejidos blandos. Las prótesis completas deberían reemplazarse al cabo de 36-60 meses de su colocación.
En los ancianos muy ancianos, o en los dependientes, deberá ser su cuidador o familiar quien ayude o realice estas tareas, para lo cual deberían ser entrenados por personal especializado.
No olvidemos que también es importante una correcta higiene buco-dental en ancianos con situaciones especiales (como pacientes terminales, sujetos portadores de sondas nasogástricas o pacientes dependientes con enfermedad de Alzheimer avanzada), para darles confort y calidad de vida.
Patologías de la mucosa oral en el anciano
El envejecimiento supone un aumento del riesgo de la presencia de alteraciones y patología de las mucosas de la boca. La mucosa bucal se vuelve más fina, lisa y seca con la edad, con un aspecto satinado y con pérdida de su elasticidad. Pero no olvidemos que sobre todo es el efecto sumativo de distintos factores externos sobre la mucosa, el causante de su patología.
Ejemplos de estos factores externos son el estado médico general, el número y tipo de fármacos, las deficiencias vitamínicas como A y B, las dosis acumulativas de alcohol y sobre todo de tabaco, los microtraumatismos continuados, el efecto de la radiación ultravioleta, la mala higiene oral y las prótesis y sus diferentes hábitos de uso.
La presencia de prótesis dental (mayor cuantas más prótesis existan en la boca, más antiguas y sobre todo las defectuosas), es el mayor factor de riesgo para la presentación de problemas mucosos y éste es un riesgo prevenible.
La probabilidad de presentación se puede multiplicar entre 5 y 8 veces entre los que no usan dentaduras o éstas están en buen estado con respecto a los que portan prótesis defectuosas, por ello se recomienda, el control y ajuste anual, así como la retirada nocturna de las prótesis, siendo este último uno de los elementos clave para la disminución de las lesiones mucosas, sobre todo Estomatitis y Candidiasis.
La frecuencia de alteraciones mucosas orales en ancianos es del 40 % aproximadamente. La mayoría son eritematosas, siendo menos frecuentes las blanquecinas y mucho menos las pigmentadas.
La localización más frecuente suele ser el paladar, seguido de los labios.
La mayoría de las lesiones bucales, relacionadas o no con prótesis dentales, son indoloras o poco dolorosas. Además, por el cambio del umbral doloroso del anciano, el uso de numerosos fármacos y la asunción de que cierto grado de dolor es normal, acuden tarde al odontólogo o al geriatra.
Existe una gran heterogeneidad de lesiones de la mucosa bucal, por lo que existen muchas clasificaciones generales y específicas de las mismas.
Algunas lesiones bucales hacernos sospechar una causa neoplásica, por lo que en algunos casos deben acudir al dentista o al geriatra para descartar una neoplasia mediante biopsia, e instaurar el tratamiento lo más rápidamente posible y así mejorar la supervivencia. Deben acudir inmediatamente a su médico o dentista en caso de lesiones que no curen en 10 días una vez suprimida la causa que la provoca, presencia de tumefacciones o protuberancias en la boca, placas blancas escamosas, molestias faringeas que no ceden, dolor o adormecimiento perstistente y hemorragia constante.
http://ahiprodec.blogspot.com.es/2009/11/salud-bucodental-en-ancianos.html
TRATAMIENTOS DE PERSONAS CON ALGUNA ENFERMEDAD
LOS RETOS CLÍNICOS EN EL TRATAMIENTO DE
LOS PACIENTES ODONTOLÓGICOS MUY MAYORES
http://www.clinicadentalgazel.com/articulos/retos-clinicos-en-el-tratamiento-dental-de-pacientes-adultos-mayores/
Los profesionales de la odontología están viendo cómo aumenta el número de pacientes de edad muy avanzada en sus consultas, lo que les obliga a tener en cuenta ciertos problemas relacionados con la edad que pueden afectar el tratamiento odontológico. Un número importante de aspectos preocupantes pueden tener influencia tanto en el plan de tratamiento como en el tratamiento en sí mismo. Es típico que los ancianos muy mayores tengan menos recursos económicos con que poder financiar el tratamiento odontológico. Por ejemplo, en Estados Unidos los ancianos muy mayores (mayores de 85 años) tienen dos veces más posibilidades de que sus ingresos estén al nivel o por debajo del nivel considerado de pobreza en relación a los ancianos de 65-74 años (32 frente al 16%). La merma de las capacidades fisiológicas relacionadas con la edad pueden disminuir los márgenes terapéuticos de seguridad de muchos medicamentos y aumentar la susceptibilidad a la infección. En los ancianos muy mayores es común la presencia de enfermedades crónicas; los odontólogos deben estar al di'a y suficientemente familiarizados con enfermedades tan frecuentes como la hipertensión arterial y los accidentes cerebrovasculares, las enfermedades cardíacas, la diabetes mellitus, las enfermedades mentales, la comorbilidad (asociación de 2 o más enfermedades en un mismo paciente), el aumento en el uso de medicamentos y los tratamientos médicos poco coordinados entre sí. Es también importante saber identificar muchas alteraciones orgánicas que en el anciano se presentan de forma atípica y con signos y síntomas a menudo poco evidentes. Por ejemplo, el infarto de miocardio sin dolor en el pecho, el tromboembolismo pulmonar sin taquipnea, la neumonía sin fiebre y el síndrome confusional como signo principal en patologías como la insuficiencia cardíaca congestivo, la endocarditis y las reacciones adversas a medicamentos.
La valoración del paciente muy mayor debería incluir la minuciosa exploración de cualquier queja importante (por ejemplo, duración, cronología, factores de exacerbación, la probabilidad de que la queja sea exagerada o muy pequeña), así como de las necesidades que el paciente expone, sus prioridades de tratamiento y las expectativas que tiene en relación al éxito del tratamiento. En especial, el odontólogo debería evaluar las necesidades odontológicas dentro de¡ contexto de la función, la sintomatología, la patología y la estética. Se debe preguntar cuál es el uso que hace de los servicios odontológicos, su satisfacción con tratamientos dentales previos y con sus odontólogos y su implicación en hábitos de comportamiento preventivos. El examen intraoral del paciente muy mayor debería enfatizarse en problemas tales como la xerostomía, las caries rad'iculares y coroneles, la enfermedad periodontal, el grado de reabsorción de las crestas alveolares, las lesiones inducidas por prótesis o estomatitis, el cáncer oral y la función masticatorio.
El proceso de toma de decisiones clínicas puede alterarse justificadamente partiendo de un plan teórico "ideal" que surge a través de la consideración lógica de 10 variables que pueden condicionar el pronóstico: a) los deseos y expectativas del paciente; b) el tipo y la severidad de las necesidades dentales del paciente; c) el impacto de los problemas en la calidad de vida del paciente; d) la probabilidad de resultados positivos del tratamiento (incluyendo cualquier posibilidad de iatrogenia); e) la disponibilidad de alternativas al tratamiento razonables y menos complejas; f) la capacidad del paciente para tolerar el estrés del tratamiento (dependiendo de su estado fisiológico y médico); g) la capacidad del paciente para mantener su salud bucodental; h) la capacidad financiera del paciente y otros recursos; i) la habilidad del dentista (incluyendo recursos tales como su destreza y equipamiento), y j) otras cuestiones pertinentes. Se han identificado un número de problemas y soluciones que pueden ayudar a proveer tratamiento dental a los ancianos más mayores. Por ejemplo, en el carcinoma escamoso oral (CEO) no se ha evidenciado demasiada mejora en las cifras de supervivencia de las lesiones diagnosticadas en estadios avanzados (síntomas, mayores de 2 cm). El retraso en el tratamiento es consecuencia tanto de los pacientes como de los odontólogos: aproximadamente un tercio de los pacientes lo demorarán más de 3 meses y un tercio de los odontólogos retrasarán su diagnóstico al menos 3 semanas al aplicar tratamientos antibióticos, ajustando dentaduras, etc.
| La valoración del paciente muy mayor debería incluir la minuciosa exploración de cualquier quejo importante así como de los necesidades que el paciente expone, sus prioridades de tratamiento y los expectativas que tiene en relación al éxito del tratamiento. En especial, el odontólogo debería evaluar los necesidades odontológicas dentro del contexto de la función, la sintomotololia, la patología y la estética. |
Los pacientes con riesgo de CEO serían varones mayor-es de 40 años, grandes fumadores y bebedores, con cáncer del tracto aerodigestivo previamente, uso frecuente de enjuagues con más de un 25% de alcohol y con ocupaciones tales como fontaneros, trabajadores del metal o de la industria textil. No han demostrado ser factores de riesgo llevar dentadura, tener problemas en la misma, úlceras en la boca, erosiones de la mucosa, enfermedad periodontal previa y encías sangrantes. La leucopiasia es la lesión premaligna más prevalente y un 10-20% se convierten en dispiasias malignas. La mayoría de las lesiones se sitúan en un 25% de territorios orales (por ejemplo, suelo de la boca, área ventrolateral lingual, paladar blando). Los índices de supervivencia a los 5 años son de un deprimente 52% (5 veces menos que todas las neoplastias mayores) y, por lo tanto, las estrategias de detección deberían vigilar factores de riesgo como la situación en la boca, el aspecto de la leucopiasia (roja o blanca, ulcerada, exofílica o endofítica) y el uso del azul de toludina en la consulta como prueba de referencia. El azul de toludina es una prueba complementaria que no reemplaza a la biopsia, que tiene una elevada sensibilidad (2% de falsos negativos) y una especificidad moderada (30% de falsos positivos).
Los pacientes ancianos más mayores con prótesis articulares pueden plantear un dilema para el odontólogo, Muchos cirujanos ortopedas todavía recomiendan la profilaxis antibiótico antes de un tratamiento odontológico a pesar de que no se ha comprobado su eficacia y, en cambio, se tiene la clara evidencia de que los antibióticos pueden ocasionar hipersensibilidad/anafilaxia, surgen resistencias y suprimen la flora oral. Los odontóiogos deberían reconocer que la decisión final es suya propia, con el consentimiento informado del propio paciente. Los expertos sugieren que en pacientes con prótesis articulares se debe: a) tratar las enfermedades dentales antes de la cirugía articular; b) tratar rápidamente las infecciones orales agudas en pacientes con prótesis articulares; c) no realizar profilaxis antibiótica en la mayori'a de los pacientes; d) en los pacientes de "alto riesgo" usar enjuagues de ciorhexidina antes de practicar extracciones y tratamientos periodontales y posible cobertura antibiótico y e) si deben usarse antibióticos, administrar una única dosis de amoxicilina o cefalexina (2 g de ambas) o clindamicina (600 mg). En los pacientes con problemas cardíacos que requieran profilaxis antibiótico hay que programar la visita al menos con una semana de antelación para limitar la presentación de organismos resistentes. Si es en la misma semana, prescribir antibióticos alternativos. En los pacientes que rehusan tomar antibióticos, la obligación del odontólogo es recomendar unas directrices, tener el consentimiento informado del paciente y dicho rechazo debería estar documentado y firmado por aquél. Si el paciente y el dentista se olvidan de hacerlo al principio, muchas autoridades creen que el documento es útil firmado hasta 4 horas después del tratamiento.
Los tratamientos odontológicos de¡ paciente con enfermedad de Alzheimer son especialmente difíciles. Se sugiere tratar los problemas odontológicos de estos pacientes en el estadio más precoz posible de la enfermedad, implicando y delimitando el papel de los miembros de la familia y de cualquier otro cuidador en materia de higiene oral, llevando a cabo tratamientos preventivos agresivos con visitas de mantenimiento cada 3 o 4 meses, aplicando geles fluorados con el cepillo dental, usando saliva artificial, todo con los pertinentes apoyos y reservas. Éstas deben ser lo menos restrictivas posibles, basadas en un plan de tratamiento que no ocasione ningún, o el mínimo, problema. Los responsables deben ser individuos entrenados bajo el consentimiento de los familiares. Si es necesario un tratamiento farmacológico, se recomienda el uso de benzodiacepinas de acción corta e hipnóticos/sedantes tales como trazoiam o lorazepam. Se deben monitorizar los signos vitales pre y postoperatorios, teniendo especial cuidado cuando aumente el riesgo de complicaciones. Otros desafíos importantes para el odontólogo que trata ancianos muy mayores son pasar a un paciente de una silla de ruedas a un sillón dental, el manejo del paciente con xerostomía, reconocer y denunciar el abuso de ancianos, implementar estrategias preventivas apropiadas, usar de forma creativa pins y otras técnicas para la retención de amalgamas, minimizar el efecto de las crestas residuales atróficas debajo de las prótesis y prescribir procedimientos quirúrgicos de forma Efectiva.
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